martes 6 diciembre 2022

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Vuelta a la normalidad, vuelta a los festivales de música en Castellón

Uno de los eventos de verano más arraigados en la provincia de Castellón son los Festivales de música, que llevaban parados dos años debido a la pandemia de coronavirus. Este verano de 2022 por fin hemos podido volver a disfrutar de los Festivales de verano. Esto ha sido algo que me ha hecho inmensamente feliz como amante de la música.

El primer concierto al que acudimos siempre lo recordamos con especial cariño por su importancia en nuestra vida. Esa sonrisa tonta cuando adquirimos la entrada, los nervios ante el armario eligiendo el atuendo son característicos de esa primera vez. Normalmente acudimos con alguna amiga o con ese chico que empieza a gustarnos en el instituto.

Primeras veces

Sin duda, es un momento muy importante en nuestra vida para el que nos preparamos a conciencia. Nos aprendemos las letras del grupo en cuestión para poderlas cantar junto a ellos a pleno pulmón. Nos desinhibimos de una forma en la que jamás habíamos pensado que éramos capaces. Todo por la ilusión de disfrutar por primera vez de la música en directo con las personas más especiales para nosotros.

Ese grito ahogado cuando vemos saltar por primera vez a nuestro cantante favorito al escenario es algo inolvidable. Una sensación única que se queda en la piel y en el alma para siempre. La palabra es magia. La música es mágica y curativa, ya que en los momentos en los que estamos de bajón, escuchar nuestra canción favorita nos anima. Recurramos siempre a la música y a todo lo bueno que hace sentir. Larga vida a la música.

Libertad

Todos echábamos de menos esa libertad de poder estar al aire libre disfrutando de un buen concierto de tu artista favorito junto a tu familia o amigos. La buena compañía, sumada a una refrescante cerveza, ha sido más que indispensable este verano. Las continuas olas de calor han hecho más que necesario la hidratación y pasar tiempo en lugares frescos.

Pero el sofocante calor no ha impedido que los recintos se llenen de cientos de personas dispuestas a pasarlo bien. La necesidad de disfrutar, de socializar y de esparcirnos a vencido a las altas temperaturas. Todos queríamos volver a disfrutar de la música en directo y ver a miles de personas vibrando al mismo tiempo con cada acorde.

El ser humano nunca ha sido solitario, por lo que el poder estar con más personas a menos de metro y medio es algo necesario. Todos necesitamos sentir el contacto y el calor del resto de seres humanos y eso nos lo arrebató el covid. Llevábamos dos años en los que el verano no era verano. No al menos tal y como lo conocíamos.

Miedo crónico

No había festivales ni casi conciertos en nuestros pueblos y ciudades. La vida, la alegría y el color habían desaparecido. El verano estaba impregnado de una tristeza y un miedo extremo al contagio y lo que vendría en otoño. En los medios de comunicación nos aterraban con cada información sobre el dichoso virus. Todo era un «quédate en casa o muere».

El ver gente junta, compartiendo una misma emoción y un mismo sentimiento es algo que me ha llenado de infinita alegría. Después de tanta tristeza derivada de la pandemia, a la cual vamos dejando poco a poco atrás, esto ha sido un soplo de aire fresco. El coronavirus es una pesadilla de la que ya no queremos ni hablar.

La cuenta atrás ya ha comenzado de cara al verano de 2023, donde el FIB, Mar de Sons, Som Festival, Rototom y el Arenal Sound volverán con más fuerza que nunca. La música seguirá añadiendo todavía más color y alegría a nuestras vacaciones estivales.

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