viernes 9 diciembre 2022

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Los videojuegos, ángel y demonio en la educación de los niños

Los videojuegos se están volviendo cada vez más populares entre niños y adolescentes. Cada día son muchos de ellos los que deciden pasar su tiempo libre jugando en vez de estar realizando cualquier otra actividad menos sedentaria. Esto es bueno y malo a la vez ya que, como todo en esta vida, tiene su parte positiva y su parte negativa.

Por un lado, gracias a los videojuegos ejercitan el cerebro, porque van pensando y descubriendo la forma de superar diferentes obstáculos y a la vez agudizan el ingenio. Incluso puede que en algunas ocasiones llegue a favorecer un desarrollo positivo de su creatividad. Pero, por el lado negativo, no es bueno para su salud y para su desarrollo físico.

Falta de sueño

Pasar horas y horas delante de una pantalla y sentando en el sofá, en una silla o simplemente tumbado en la cama puede llegar a afectar la calidad del sueño. La falta de sueño puede acabar volviéndolos más irascibles, incluso violentos, y con cambios de humor repentinos. El mal humor les lleva a reaccionar de forma desproporcionada e incluso violenta ante cualquier situación cotidiana.

Cuando esto ocurre, hay que intentar no tenérselo en cuenta y buscar soluciones para invertir la situación. La raíz del problema no siempre está en un trastorno de conducta, ya que puede encontrarse en la falta de sueño. Las pantallas y la luz que desprenden pueden dificultar la conciliación del sueño de nuestros niños y adolescentes. Además, cuando consiguen dormirse, puede que ese sueño sea superficial y no profundo, impidiendo un correcto descanso.

Un correcto descanso hará que el niño esté más sereno y menos inquieto. Si está feliz y descansado, el niño será más proactivo a la escucha y a aprender. Si no ha descansado de forma adecuada, esa criatura no querrá saber nada del mundo que le rodea. Eso los excluye de la sociedad, ya que los hace solitarios y retraídos. Este escenario los lleva a aislarse en su habitación y a no relacionarse con nadie del mundo exterior.

La ingesta de vitamina D también se ve mermada por la afición a los videojuegos de nuestros niños. Al no salir a la calle más que para ir al colegio o al instituto, los pequeños a penas ven la luz del sol. La falta de esta importante vitamina hace que se sientan más cansados y apagados. Una persona que no ve el sol es una persona totalmente gris y triste.

Niños apagados

Las niñas y niños nunca han sido así. Por lo general, los niños siempre han sido alegres, joviales, extrovertidos y muy espontáneos. Así deben seguir siendo siempre y vivir su infancia de una forma serena, inocente y feliz. La inocencia de un niño es algo que hay proteger a toda costa. También debemos advertirles de los peligros y de todo lo malo que se pueden encontrar a lo largo del camino que es la vida.

Aunque eso no es todo. Algo tan importante como la alimentación también se ve afectada por esta situación. El sedentarismo de nuestros niños y jóvenes derivado del consumo excesivo de videojuegos es uno de los grandes aliados de la obesidad infantil. Los niños comen lo primero que encuentran en la despensa con tal de volver rápido a la habitación y seguir con su partida.

Hay expertos que recomiendan racionar el tiempo que pueden pasar jugando a la consola desde bien temprana edad. Este buen hábito servirá para que tengan ese hecho interiorizado y lo vean como algo lógico y normal. Los videojuegos son a la vez un modo de cultura y están bien, pero como todo en esta vida, hay que usarlos en su justa medida.

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